Volando voy...

Extraido de: En defensa del ateísmo. Entrevista a Richard Dawkins

Es una buena idea que los niños crean lo que les dicen los padres. Un niño que descrea de lo que ellos le dicen , es muy probable que muera, al no respetar el consejo de los padres de no tocar el fuego, por ejemplo. De modo que los cerebros de los niños, según esta teoría, nacen con una regla empírica:” Cree lo que te dicen tus padres.”

Ahora, el problema con esto —donde interviene la idea como un subproducto— es que es imposible diseñar un cerebro que crea los que le dicen los padres, sin creer cosas malas junto a cosas buenas. En teoría nos gustaría que el cerebro del niño filtrara un buen consejo como: “No te metas en el fuego”, del mal consejo como:”Adora a los dioses de la tribu.” Pero el cerebro infantil no puede discriminar entre esas dos clases de consejos. De modo que, inevitablemente, un cerebro infantil está preprogramado a creer y obedecer lo que sus padres le digan, es automáticamente vulnerable al mal consejo como “Adora al fetiche de la tribu.”


Pues siento disentir de ésa teoría, porque aunque me hallo muy en sintonía con su opinión, tengo que aportar hechos que creo relevantes y que vienen al caso del "En teoría nos gustaría que el cerebro del niño filtrara...", pues me parece que esa teoría que gustaría, en según que patrones puede no ser únicamente teoría.

Paso a describir los hechos, que posíblemente carezcan de valor al no poder contrastarse de modo alguno.
Desde que era un bebé de cuna fuí un niño muy apegado a mi madre (cariñoso, afectuoso, crédulo) pero muy independiente a la vez, pues no solo me escapaba de allí donde me dejaban,(cuna, parques, lugares variados) sino que sentía una gran necesidad por explorar y descubrir el mundo con mis propios sentidos, sin intermediarios que en principio coartaran mis decisiones. Suena jodido decir esto de uno mismo sabiendo que te van a tomar a coña (menéame es un saco :P) pero aunque no sabía describir cómo era mi comportamiento y a qué creía que se debía, ahora creo tener las palabras para definirlo. No puedo recordar exactamente el momento en el que me autoconvencí de que no debía confiar jamás directamente en el criterio de mis progenitores sin antes haber contrastado sus versiones/maneras/gestos/opiniones (pero si recuerdo ser a penas un moco ;), no solo con las de otras personas con otros puntos de vista sino además con mi experiencia propia y una vez constrastadas las opciones, el resultado (mi opinión/forma de sentir/ver/pensar... - que dependía de la información obtenida hasta el momento y que evoluciona dia a dia) podría (o no) ser una suma u exclusión de conceptos que atendieran a dichas experiencias, ya que no bastaba con (entiendase como lo básico de lo que mi consciencia infantil me permitía discernir) el gesto o palabras de mandato/reacción vacío..."si me decís eso, yo hago lo contrario", más que nada porque no tenía sentido para mi, o el "porque si/no", otra explicación carente de sentido (sólo aceptaba de manera puramente instintiva los motivos que partieran de una razón puramente demostrada y no especulativa), vamos, lo típico de ver al padre probar el potito antes de yo comermelo :P.

Al igual que éste señor puede teorizar con el hecho de que un cerebro infaltil no pueda discernir de un consejo bueno y uno malo en los terminos que se mencionan, al ser ideas complejas, me parece que ciertos cerebros infantiles pueden desarrollar una "impermeabilización"/resistencia en estado muy temprano de su desarrollo simplemente basandose en una subconsciente toma de decisiones que lleban a la criatura a no sentirse agusto con determinadas situaciones/ideas y sentir aversión por las mismas al notar como tratan de interiorizarle dichas contradicciones fisiológico-sociales. Vamos, que en el momento que a un niño se le trata de inculcar una religión, si el niño en cuestión a autoaprendido por pura determinación instintiva a tratar de demostrar/constrastar sus experiencias. En el momento justo de crisis de conceptos, éste tomará la decisión acertada, evitando en última instancia seguir el camino erroneo y previamente trazado por sus progenitores/allegados.

Supongo que el fenómeno de la "obeja negra de la familia", en lo que se refiere a salirse de "un molde" preponderante para llegar a ser radicalmente distinto como resultado y no simplemente al que por norma es el antónimo de lo que se le exige, podría atender al razonamiento de que ciertos rasgos de personalidad influyeran de manera determinante a la hora de que el crio creara conjeturas que den como resultado caminos muy dispares a los tomados por norma. Algo así como "en principio" cierta violación en el principio de indeterminación de Heisengber si en lo referente a resoluciones tomadas por individuos fisiológico-sociales se tratase, ya que el resultado de dicha ecuación sería la contrastación de las diferentes variantes internas/externas a tener en cuenta (opciones,caracter,ambiente...).

Por otra parte, pensando en eso de los "memes", me resulta curioso caer en la cuenta de que el sentido del humor (no como el acto reflejo de satisfacción física/visual) sino como el acto reflejo de satisfacción verbal es en si eso mismo, un meme diseminado socialmente que benefícia a la especie por relajar las tensiones en situaciones y proveer una mayor supervivencia de este modo a los individuos sociales. Y creo que es así básicamente porque no solo me tuve a mi como experiencia en el caso de no saber reir y aprender con las experiencias. Se nota cierta sincronía en el hecho de que lo que cause una reacción cómica a nivel visual/verbal, perceptual en definitiva, sea una desalineación dada que pueda entenderse como el goce del "sinsentido" en un mundo plenamente tomado por el sentido.

Y dicho esto dejo aquí el ladrillo xD, que sólo me he basado en mi sentido común/recuerdos/experiencias personales.

No hay comentarios:

Publicar un comentario