Donde hay esperanza hay vida.


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Largo ha sido el viaje de un tiempo a esta parte, lo reconozco, he buscado desde entonces respuestas al devenir de mis aflicciones y he hallado más preguntas que apuntan hacia un único objetivo, la esperanza.

Mientras hay vida hay esperanza, mientras hay esperanza hay vida, he ahí la respuesta obvia a la pregunta que en repetidas ocasiones me he formulado y que sólo en su circulo siento armonía.

Miro a mi alrededor y encuentro caras que reconozco, caras con nombres y apellidos que llenan de significado mi camino, con sus palabras, pasiones, tesón y flaquezas. Desde el mundo de la informática, ecología, abogacía, sociología, arquitectura, lucha social, etc. Pablo Soto, Jorge Cortell, David Bravo Bueno, Javier de la Cueva González-Cotera, Salvador García Guerrero, Isaac Hacksimov, etc, etc, etc.

Todos trabajamos alrededor de una misma idea, la esperanza, construyendo un mundo mejor. Lo estamos trabajando en el semi anonimato que permite esta distribución diseminada en la masa sin a penas constancia en la cúpula galáctica que son los media. Nuestro trabajo habla por nosotros y así debe ser.

Dónde entro yo en todo esto, me pregunté en su día. Saqué de la chistera pensamientos recurrentes que como semillas iba plantando en mi tiesto, las puse en fila de a uno y empecé con el trabajo de plantación, riego y cuidados, para algún día recoger algún fruto y disfrutar viendo crecer mis plantitas sanas y contra el temporal.

¿La primera?. La Biblioteca Digital, por supuesto :3
Me dejé de tonterías y abandoné el camino marcado para hacer el mío propio, incierto pero propio y costase lo que costase. Busqué apoyo y encontré a Hackarena que adoptó una síntesis de la idea y la llevamos a cavo. Explosionó el ansia de crear redes e iniciativas y como raíces fuimos creciendo a lo largo y ancho de los movimientos sociales de Sevilla, sin apenas fuerzas pero abriendo puertas a posibilidades.

Y por fin vi la oportunidad, la que estaba esperando, única en su naturaleza para sembrar ésta semilla que dormitaba en mi a la espera de un clima adecuado. La Bibliopuma. Ahora la semilla de la Biblioteca está brotando y la de la cooperativa informática-social lo mismo. ¿Lograremos sobrevivir?

A continuación os pego el texto escrito por un compañero de aventuras de la Casa Palacio del Pumarejo donde se encuentra la Bibliopuma en el número 3 de ésta plaza, en el cual recuerda el sentido que hemos heredado de la señora que da nombre ahora al espacio Rosa Moreno Peral.

Una vecina de la Casa Palacio del Pumarejo

Hemos enterrado a nuestra vecina Rosa Moreno. Tenía noventa y tres años y había vivido en la Casa Palacio del Pumarejo hasta que su salud, en el otoño del año pasado, le hizo imposible mantenerse sola. Han bastado cuatro meses en una residencia para que mostrase una absoluta falta de ánimo por seguir existiendo.

Ser anciana no le impidió relacionarse con personas de distintas edades, profesiones, asociaciones sociales, culturales o políticas que pudieran de alguna manera ayudar a defender su vivienda y que dicha Casa Palacio no formase parte de un proceso más de especulación y de pérdida de la cultura de los Corrales de Vecinos sevillanos. Ella fue una de las fundadoras del remolino de personas -Plataforma en Defensa de la Casa Palacio Pumarejo- que iniciaron hace ocho años un proceso en defensa, no sólo del espacio físico por su valor arquitectónico, sino por el mantenimiento de las personas que dan uso y formas concretas a dicho edificio.

El motivo de la defensa de la Casa Palacio del Pumarejo era que, esta persona concreta y las que quedan aún con vida, no tuvieran que abandonarlo y siguieran trasmitiendo una cultura que valoramos como un bien no sólo para Sevilla sino para la humanidad.

No mostramos decepción por la incapacidad de la Junta de Andalucía y del Ayuntamiento de ponerse de acuerdo en el inicio de las obras que preserven un bien que cada año que pasa deteriora su valor monumental, sino que cada año pierde valores humanos que son los que dan sentido a que el edificio se conserve y no se convierta en un decorado o escenario vacío para representar intereses de alguna administración o para mostrar al turismo un espacio sin contenido.

Nuestra vecina Rosa Moreno, nos enseñó con su alegría y con su fuerza de no faltar a ninguna reunión con Urbanismo, con su invitación a dar vida a la Casa Palacio, con su saber estar, con su piso abierto para tomar café... como existe una fuente de energía que no tienen los planes, las leyes, los programas, los recursos, las ideas...

Es una construcción personal, en un espacio y en un tiempo concreto. Rosa supo concentrar la cultura de un pueblo en su propia existencia.

Hemos enterrado una semilla que anida dentro de nosotros, y que hará que la Casa Palacio del Pumarejo sea ese espacio de convivencia, de fiestas, de relaciones... y a quienes se preguntan reiteradamente en las reuniones de Urbanismo «¿Cuántos vecinos quedan?» que sepan que cuando uno se nos va, gracias a Rosa han llegado muchos más.

Salvador García Guerrero. Sevilla.


Sabía que el viaje sería largo y todo para llegar a la senda que me propuse. ¿Que no durará?, y qué, ¿que todavía no ha crecido?, y qué, el brote asoma la cabeza y éso es lo que cuenta, la criatura está viva y donde hay vida hay esperanza.

A falta de pan, buenas son tortas.