Decrecimiento. Un trasbase desde los hombres máquina a los hombres humanos.

Decrecimiento consumista de la ciudadanía gestada y gestionada desde lo público y privado, hacia el crecimiento comunitario de la cuidadanía gestada y gestionada desde lo común entre los individuos en colectivo.

"Se nos ha enseñado a anteponer lo social a lo individual; pero en el fondo nos interesa más lo individual que lo social"

Que interesante. Yo, por venir de donde vengo te diría que no estoy de acuerdo en lo que se nos ha enseñado, pues tanto lo individual como lo social, en éste contexto de contraposición, me parecen conceptos arcaicos enfocados desde el falso dogma público/privado.

Tras dos años de experiencias en movimientos sociales y un año y medio interiorizando el proceso de cierta casa palacio de vecinos, puedo decir que vivo otra conceptualización más innovadora: "Lo común".

Para entender experiencias referidas al ámbito de lo común, he de decir que el concepto de "cuidadanía" es fundamental en dicho proceso de reconstrucción de la comunidad, que desde varios puntos de vista es una mejora sustancial a la vertebración del entramado social, y económicamente tiende a disminuir costes y aumentar producción cultural, desde el ámbito vecinal frente al público o privado. [1]

*Derechos de cUIdadanía* [2]

El 8 de mayo de 2004, en el barrio del Pumarejo, en Sevilla, se inauguró un centro vecinal en una casa por rehabilitar (Casa Palacio del Pumarejo [3]) y, para dejar memoria del evento, se colgó una placa conmemorativa. En la placa se podía leer: «el día 8 de Mayo quedó inaugurado este centro vecinal teniendo el poderío las vecinas y vecinos del barrio de Pumarejo para uso y disfrute de la cuidadanía». Por azar o por lapsus, la «u» y la «i» se habían intercambiado el puesto, lanzando a los transeúntes un guiño paradójico que pronto se convertiría en lema. Frente al lazo abstracto (y mistificador) que une a la cIUdadanía como conjunto de población ligado a un territorio y a un Estado, la cUIdadanía se nos aparecía de golpe como vínculo concreto y situado que se crea entre las singularidades a través del cuidado común (y de lo común).

Así, desde la experiencia de fragilidad y aislamiento que produce el proceso de precarización generalizada, los derechos que queremos arrancar son derechos de cuidadanía: derecho a recursos, espacios y tiempos que permitan poner el cuidado en el centro y, con él, la posibilidad de construir lo común en un momento en el que lo común está hecho pedazos. Pero, ojo, si hablamos de cuidado no es como tarea exclusiva de las mujeres hacia otros, sino como un modo ecológico de hacerse cargo de los cuerpos que rompe con la lógica securitaria y se sustrae a la lógica de la acumulación. Cuidado como pasaje al otro y al muchos, como puente entre lo personal y lo colectivo. Cuidado como arma fundamental contra la precarización de nuestras vidas.

El modelo actual de ciudadanía se construye sobre la invisibilidad de la esfera privada, la carencia de derechos de las personas ahí situadas y la división excluyente entre lo público y lo privado. La estructura social de funcionamiento patriarcal divide al mundo en dos mitades donde sólo una es visible y relevante (lo público), quedando lo privado o personal abocado a la invisibilidad y oscuridad más absoluta.

La cuidadanía pasa, por tanto, por una necesaria ruptura y trasgresión de la división privado-publico, personal-social, sacando a la luz de lo social todas las necesidades, diversidades y posiciones a la hora de satisfacer las mismas en nuestro entramado social.

Hoy, toda ésta argumentación no ha salido de la nada, más bien ha surgido de un pumarejeño de corazón, que se siente germen nacido de un fruto de la cuidadanía, que es nuestra Casa Palacio de Pumarejo querida y que allá donde va trata de esparcir y contagiar la sabiduría cultural de la convivencia en lucha-festiva que rebosa cual manantial en época de lluvias torrenciales, éste oasis. El fruto del árbol del Pumarejo nació de la flor de la Casa Palacio y la conforman sus vecinos residentes, comerciantes, asociaciones, agrupaciones e individuos vecinales no residentes y transeúntes habituales u ocasionales de sus actividades, que mediante asambleas, festejos y lucha social dan vida, a la casa y la plaza, y reivindican la restauración y protección de éste monumento declarado BIC (Bien de Interés Cultural), para uso y disfrute de todos sus integrantes, al que siguen ninguneando después de 10 años y el que a día de hoy se plantea su defensa desde ámbitos europeos, dada la demostrada incapacidad de defensión, por parte del ayuntamiento de Sevilla y la Junta de Andalucía, de la cultura viva que ésta singular realidad representa.

[1] El aspecto económico es lo que suele valorarse más hoy en día desde el ámbito público y privado y por ello la evidencia de un proceso de reconstrucción de la comunidad que saca las vergüenzas a dichos ámbitos a través del innovador modelo de gestión que se define desde ámbitos de lo común, debe quedar constatado, contrastado y fundamentado como es debido. Ésto, esperamos, se hará posible próximamente desde un proyecto potenciado por la UPO (Universidad Pablo Olavide de Sevilla) e integrado por nuestros vecinos pumarejeños, vecinos franceses e ingleses, a demás de los propios vecinos de la UPO. (Más información, próximamente en http://pumarejo.org)

[2] Tomo prestados párrafos del movimiento feminista que se han abrazado al término cuidadanía.

[3] Invito a todo aquel que quiera ver la Casa Palacio, el día 19 de enero a las 17:00 horas en la Plaza del Pumarejo, de Sevilla. Se realizará una visita por la misma. Y si éste día lo tenéis imposible, pasaros al menos algún sábado soleado, al medio día, para disfrutar del mercadillo cultural, la Biblioteca Vecinal Bibliopuma que está en el Espacio Rosa Moreno y las tapas y cañas del bar Mariano.

Shakugan no Shana



Visto así del revés quien diría que no ve llamas que respiran al aire,
que hipnotizan cual canto de sirena,
que lamen con chispas la humedad del ambiente
y ciegan la razón de cualquiera.

Eres implosión en mi mente
causas estragos en la galera que lleva mi alma
renaces cual ave fénix evadiendo la suerte
hoy caeremos celebrando el invierno hasta la siguiente primavera.

Que suenen las campanillas de tu aroma color azucena
que hiervan las sonrisas de la hojarasca en la candela
que nazcan valientes las flores sin hogar
y den su calidez materna.

¿Por qué ser simplemente una caricia transparente?
¿Acaso no basta con engañar a cualquiera?
Qué será de aquél que crea en los sueños,
y qué de aquél que por ellos muera.