La vulnerabilidad en los hombres

¿Por qué algunas mujeres hablan de que le gustaría ver vulnerabilidad en los hombres, cuando luego lo ven como un signo de debilidad? 

Quien sabe, quizás es la manifestación del rechazo de nuestra propia vulnerabilidad. (Extraído de comentario de Juan, un compañero de activismo en facebook)

Detrás de una pregunta corta, como de una fórmula pequeña E=mc2, se esconden raíces profundas.

Voy a arriesgarme a abrir la caja de pandora. Particularmente tengo alguna que otra reflexión sobre este tema, y me agrada poder compartirla, pues rara vez se dan momentos de pensamiento de género en mis círculos que partan desde mi género.

A mi me gusta enfocar este tema desde una visión particularmente dual, de lógica de Corporación o lógica de Comunidad, e hibridaciones, tan sencillo y complejo como eso, atravesando todas las capas de interacción social, también en las relaciones afectivas.



Para entender a qué me refiero con lo uno y lo otro, basta leer el repositorio de democracia que elaboré y publicó la red ciudadana partido x. http://partidox.org/programa (mirar en la columna de la derecha, en la mención a jusore)

La concentración en pocas manos, el liderazgo, el jefe, el macho alfa, la arrogancia, corrupción, popularidad, la chulería, psicopatía, desconexión, individualidad, exclusividad, privación, el premio y castigo, el modelo de vencedor y vencido, la evaluación, venden y ganan de calle generalmente. Gran parte de nuestra cultura se fundamenta en diversidad de vías de promoción de disvalores, tanto es así que hasta concibo los factores de atractivo sexual, como factores altamente influenciados por estos disvalores y dificilmente identificables o remodelables activamente, tanto por mujeres como por hombres, al menos de manera consciente, con autocrítica, y valentía. Vamos, que vemos la punta del iceberg 5%, con preguntas que nos hacemos sobre el tema y no vemos lo que se esconde debajo.

Hay argumentos para defender esa postura a patadas, pero el día a día es el que nos confirma esto. Principalmente pienso que hay diversos factores asociados que dan esta forma, y por nombrar unos pocos... competición, dominación, control, conquista, mentira, hipocresía, cinismo, eufemistica, etc. Lo asimilamos desde todos los frentes, son el virus que nos inoculamos para sobrevivir en un ambiente hostil que alimentamos.

Ejemplos generales de modelos de competición, desde las conversaciones, la escuela, la empresa, la política de partido, los juegos de todo tipo, los deportes, todos modelos de oposición de las partes, o como mucho de composición entre ciertas partes enfrentadas.

La clave de la complementariedad frente a la oposición tanto en las relaciones entre sexos como en el resto de ámbitos son lo que difieren el paradigma actual del paradigma de buen vivir que puede evitar la catástrofe a la que nos dirigimos.

Pero sobre todo que el miedo es popular, la mala noticia está científicamente probado que es 5 veces más impactante que la buena, y para muestra un botón, las conversaciones, música, películas, etc, generalmente dictan que la "realidad" como apisonadora es cruel (aunque para motivar vende lo atractivo, la sonrisa, asertividad, proactividad, etc, muy extendido en la mercadotecnia del plantearte tristezas para venderte alegrías en el consumo), vivimos la cultura del castigo, destrucción, catástrofe, enfermedad, prohibición, el no, el desprecio, el tú más, y en última instancia de perpetuar relaciones de enemistad y fragmentación en todos los niveles sociales, y actuamos como repetidores de ello en la cotidianidad de nuestras vidas como tribus. Si el amor es cohabitarse vivimos la cultura del deshabitarse, nos hacemos con facilidad los desahucios de los corazones unos a otros, no necesitamos a antidisturbios, pues sin capacidad de reflexión optamos por el atajo rápido del divorcio de las visiones compartidas irreconciliables y optamos por las prácticas de nuestro espacio de confort que nos enquistan, pues existe una gran oferta de productos en el mercado del sexo y el amor.


La relación afectiva enfocada como un acto de conquista, como competencia de "libre mercado" hace, que al igual que en el sistema de mercado monetario la calidad en valores del modelo empresariado, la ausencia de política empresarial de economía del "bien común" brille por su ausencia, si ya es complejo, e innecesario por comodidad, identificar las prácticas promotoras de la degradación de base y asumir la soberanía que nos pertenece como derecho en lo que debe ser nuestra economía como civilización cuidadora de su entorno, entrar en el terreno de los afectos para reflexionar sobre el papel del hombre desde el hombre, identificar y transformar nuestro papel para promover una dignidad equitativa en valores de peso como la honestidad, honorabilidad, civismo, afectación, vulnerabilidad y en definitiva el papel cuidador cedido al género femenino por antonomasia, la tarea que nos toca es titánica y cómodamente despreciable.

Puede sonar a cachondeo, y de hecho genera mofa e incluso miedo, pues hablar de estos temas en abierto nos impone el ataque prejuicioso del otro por defecto.

Sinceramente me alucina la incapacidad que tenemos los hombres para reinventarnos como género, repensarnos y ser valientes defendiendo nuestro derecho a amar en equidad, sin que ello menoscabe nuestro atractivo o deteriore el papel protector que generalmente nos encomiendan. Gracias por contagiarme tu inspiración Juan.

Por último os dejo un vídeo que trata, entre otras cosas, sobre el papel ganador que adoptan los corruptos en política.

Dicen que o haces política o te la hacen, pues en las relaciones afectivas lo mismo, o se toma un papel activo compartido entre los actores implicados o cedemos nuestra soberanía afectiva al mejor postor/a.

2 comentarios:

  1. Muy buen artículo! Gracias por compartirlo!

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  2. Vaya!, que sorpresa!, espero que te vaya bien la vida. Gracias por leerlo y compartirlo.

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